El Conflicto en la Sociedad Represiva entre la Moral,
el Rol Político de la Familia Coercitiva y la Sexualidad.
Una relectura de Wilhelm Reich
Laura Virginia Kasangian
INDICE
- Introducción a la concepción de wilhelm Reich
- Una visión histórica de la represión
1.- Sobre el surgimiento y desarrollo de la sociedad patriarcal
2.- La educación sexual. El papel de la familia. Aportes del psicoanálisis.
3.- La teoría sexual de Wilhelm Reich
3.1.- Consideraciones de Reich sobre “el malestar en la cultura” de Sigmund Freud.
- Cierre. Una problemática aún vigente
- Bibliografía
Introducción a la concepción de Wilhelm Reich
El presente trabajo pretende realizar un recorrido por dos obras de Wilhelm Reich: La irrupción de la moral sexual (1932) y La revolución sexual[1]. La problemática abordada por este autor gira entorno a la represión de la sexualidad producida por los intereses de la sociedad patriarcal.
Wilhelm Reich de formación psicoanalítica introducido a su vez en la obra de Marx y Engels realiza una profunda crítica a la ideología de la sociedad capitalista. Intensamente comprometido con los problemas sociales y sexuales que reinaban en la era de la industrialización, la técnica y la ciencia, participó activamente para producir un cambio. Si bien Reich desarrolló la teoría de la libido siendo ésta uno de los pilares del psicoanálisis, no dejó de realizarle severas críticas a dicha ciencia así como a su creador, Sigmund Freud.
En este informe intentaré exponer la teoría sexual desarrollada por Wilhelm Reich, como así también sus principales críticas a una de las obras de Freud, El malestar en la cultura. Principalmente procuraré transitar por interrogantes tales como: ¿cuál es la función de la represión sexual? ¿Cuáles son sus causas y consecuencias? ¿Cómo se perpetúa y por qué?
Una visión histórica de la represión
1. Sobre el surgimiento y desarrollo de la sociedad patriarcal
A principios de la década del ‘30 Wilhelm Reich, basándose en las investigaciones etnológicas de Bronislav Malinowski, realiza su propio análisis sobre el nacimiento de la sociedad patriarcal y las relaciones intrínsecas con el aspecto económico y sexual.
Malinowski, describe la organización sexual, familiar, social y económica-política de los trobiandeses en el Archipiélago de la Melanesia Noroeste.
Teniendo en cuenta las descripciones de Malinowski, el autor de la irrupción de la moral sexual va caracterizando la vida de este pueblo en sus diferentes manifestaciones. En esta comunidad, tanto los niños como los adolescentes (hombres y mujeres) gozaban de una importante libertad sexual. Si bien poseían conflictos sexuales, por ejemplo ante alguna relación amorosa, no eran sometidos a ningún tipo de represión externa. Los “primitivos” disfrutaban de una elevada cultura sexual basada en la regulación natural y económica de la vida sexual.
Respecto de la organización económica de este pueblo, expone Reich su carácter comunista primitivo, debido a la producción comunitaria, la división de los productos en proporción al trabajo y la división y socialización del trabajo.
Sin embargo, los principios matriarcales por los cuales se organizaban socialmente, empezarán a estar en conflicto con otros principios de rasgos patriarcales. Dentro del matriarcado, por ejemplo, se desconoce el papel del padre en la procreación y nunca es éste el jefe de familia, sino el hermano de la madre. El derecho materno entra en lucha con el incipiente derecho paterno, en el cual se vislumbran los intereses de propiedad a través de ciertas reglas y costumbres. En el surgimiento de los nuevos principios patriarcales se encuentra la creciente figura del jefe con su total dominio económico, la exclusión de la mujer en la toma de decisiones y privilegios y la dote matrimonial como fuente de ingresos y recursos principales. De acuerdo con Reich, sería esta dote matrimonial la destructora de la sociedad matriarcal y por ende de la libertad sexual que la caracteriza. De aquí en más, por la misma evolución, la herencia materna se desplazará a la paterna conformando con el tiempo un sistema feudal y esclavista. Así se produce el nacimiento de la división de clases tal como lo caracterizó Marx: según la posesión de los medios de producción o la posesión de la fuerza de trabajo.
Pero no se trataría solo de un cambio económico, sino que traería aparejado ciertas costumbres morales, una creciente dependencia ideológica al jefe y su familia como también una negación de la vida sexual. Se llega así a la destrucción de la estructura comunitaria y reina ahora una organización estatal o señorial basada en las diferencias de clases y ya no en la consanguinidad.
Para sostener esta concepción, Reich se apoya en escritos de Morgan y Engels como se aprecia en el prefacio de La irrupción de la moral sexual. Tanto es así que postula, de acuerdo con Engels, que la oposición entre el hombre (explotador) y la mujer (clan explotado), generaría la división de clases. El proceso de constitución del patriarcado es puesto en marcha por la dote, siendo la mujer en adelante un objeto de valor económico.
Reich se propuso contraponer la sociedad matriarcal de los trobiandeses a su propia sociedad patriarcal caracterizada por la miseria sexual. Se debe tener en cuenta, que para este autor, tanto los delitos sexuales, las neurosis, las perversiones y otros males que aquejan al ser humano son producto de la represión y negación de lo sexual inscriptos en el patriarcado. No son, para él, conductas inherentes al ser humano, dado que su concepción del hombre es, según la caracteriza Robinson, propia del iluminismo. Así, el hombre sería bueno por naturaleza y carecería del instinto de muerte postulado por Freud. Para sostener esta hipótesis sobre el origen social de los impulsos antisociales, Reich acude nuevamente a la etnología.
Los pueblos primitivos cuya organización matriarcal-comunista no inhibe ni reprime a los instintos sexuales, no presentan aquellos impulsos antisociales de los cuales el hombre de la sociedad capitalista pretende defenderse. Para Reich ésta es la prueba fundamental de la posibilidad del ser humano de vivir en sociedad sin tener que luchar contra impulsos antisociales, ya que estos son producto de la represión sexual que instaura la sociedad patriarcal.
Sin embargo, esta fundamentación será caracterizada por Robinson como insatisfactoria y reduccionista , en tanto no realizó un estudio pormenorizado de distintos tipos de familia. Según este autor, así fue el intento de Reich por establecer el origen de la sociedad patriarcal, a partir de una sociedad primitiva matriarcal sin explotación sexual ni económica, del cuál, sería su opuesto.
2. La educación sexual. El papel de la familia. Aportes del psicoanálisis.
En el capítulo V de La revolución sexual se exhibe a la familia autoritaria, coercitiva como necesaria para la formación del Estado y la sociedad autoritaria. La función de la familia se cumple, según Reich, en tres ámbitos interrelacionados: en lo económico, lo social y lo político. Dentro del capitalismo la familia se considera la unidad económica de toda producción; a su vez, la protección de la mujer y los niños dentro de la sociedad autoritaria es ejercida por la familia, la cual se considera una fábrica de ideologías autoritarias y de estructuras mentales conservadoras.
Ahora bien, ¿cómo es posible que subsista la familia represora sexual? ¿Cómo logra aplacar a los impulsos sexuales, a la curiosidad de los niños y a la actitud revolucionaria de los adolescentes? La familia impone la fidelidad conyugal (sobre todo a la mujer) y la monogamia como mandamientos para su propia supervivencia como mecanismo central de explotación. Para su efectividad es necesaria la represión sexual desde la primera infancia. Ya en La irrupción de la moral sexual se postulaba a la represión sexual como el principal recurso ideológico utilizado por las clases dominantes para someter a las clases trabajadoras.
Es por medio de la educación que se prepara a los jóvenes (desde niños) para poder constituir el matrimonio y poder mantener una familia, aunque esté basada en la hipocresía. Pero esta educación negadora de lo sexual es, no solo producida por la atmósfera social, sino, también es la consecuencia necesaria de la represión sexual de los adultos. No podría nunca un individuo soportar los principios de la familia enunciados anteriormente sin un alto grado de resignación sexual. Este ascetismo impuesto sobre la juventud posee su sentido en la implantación de la capacidad matrimonial desde una perspectiva burgués-clerical. Representa la exigencia fundamental de la propiedad privada de los medios de producción.
La clínica psicoanalítica aportaría según Reich una explicación a esta problemática. La clínica demuestra que no es posible someterse a la monogamia (propia del régimen de la propiedad privada) si el individuo goza de un pleno desarrollo de sus necesidades genitales. Solo aquellos deformados sexualmente por medio de la educación burguesa son aptos para el matrimonio, el acatamiento de la moral y la conservación de la cultura particular de dicho régimen.
Robinson en su obra ya citada, entiende que si bien Freud ya había visto que el ser humano está determinado por los conflictos de la vida familiar, Reich da un paso más adelante. Éste considera que la familia no sólo determina al individuo en particular, sino a las naciones en general.
La teoría social de Wilhelm Reich implicaría que la familia, siendo un producto histórico de los intereses económicos, crea mediante la educación de los niños y adolescentes, una estructura de carácter propicia para resguardar el orden político y económico de la sociedad de la cual forma parte. Sin embargo, Robinson no considera que esta percepción creativa sobre las interrelaciones de la sociedad, la familia y el orden económico haya sido elaborada empíricamente.
Es de considerable importancia evaluar las consecuencias negativas que produce la educación moral antisexual, a saber: neurosis, perversiones, crímenes sexuales, alineaciones mentales, angustia, trastornos sexuales.
Reich encuadra su análisis teórico en torno al niño, que bajo el influjo de la educación de la moral sexual (que es en realidad antisexual), debe contener sus impulsos sexuales tales como la observación y exploración de los genitales y de otras partes eróticas del cuerpo. Así desarrolla dos sentimientos posibles: un sentimiento de culpa si cumple con sus impulsos prohibidos o puede que aquel impulso natural de mirar sea transformado en curiosidad lasciva gracias a la atmósfera mística producto del tabú de lo sexual. Para evitar el conflicto entre el exterior y el interior que puja por la satisfacción, el niño recurre a la represión. Esta situación puede desencadenar, en tanto se mantenga la represión, en un encrudecimiento de los síntomas neuróticos, o puede ocurrir que el impulso sobrepase a la represión, generándose la perversión exhibicionista. Aquí una vez mas, revive una concepción de Freud por la cual, la inferioridad intelectual de la mujer se debería a su mayor inhibición sexual. En este aspecto, la teoría psicoanalítica entrará en contradicción según Reich, cuando más adelante presenta a la represión sexual como una necesidad cultural. No obstante, este tema será abordado en el punto 3.1 del presente informe.
Ahora es necesario aproximarse al estudio de la familia desde la influencia que ésta ejerce sobre el niño con el propósito de mantener el orden social y económico vigente, moldeando ideológicamente la mentalidad del individuo.
La ideología familiar tendría así, mucha más fuerza que el ambiente social que rodea al pequeño. Este no puede evitar la fijación sexual y autoritaria a sus padres. En este proceso la fijación autoritaria se vuelve en su mayor parte inconsciente y se separa de la fijación sexual. Además de esta fijación se suman los sentimientos de culpa que son el resultado del odio acumulado durante toda la vida familiar. Si este odio permanece consciente, es posible que produzca una gran fuerza revolucionaria, lo cual va acompañado necesariamente por una ruptura de los lazos familiares. Pero si por el contrario, este odio es reprimido, las principales consecuencias serán la fidelidad ciega y la obediencia infantil. Los síntomas que provocan esta fijación y su consecuente odio reprimido son la indecisión y la dependencia.
En síntesis, Reich advierte sobre las consecuencias de una educación fundada en la represión de las necesidades sexuales. Estas en principio generan un debilitamiento de las facultades intelectuales y emocionales; sobre todo en relación a la independencia, la fuerza de voluntad y la capacidad crítica. Forma una estructura ideológica (servil) caracterizada por impotencia sexual, angustia, necesidad de un apoyo, veneración a un fuhrer, temor a la autoridad, miedo a la vida y misticismo. Compuesto por esta estructura, el hombre se vuelve incapaz de vivir y mantener la democracia, aunque si bien, el capitalismo no creó las limitaciones y prohibiciones, fue el sistema que produjo por primera vez un alcance histórico-universal de específicas formas de represión sexual.
2. La teoría sexual de Wilhelm Reich.
En principio, la clasificación que realiza Bertell Ollman sobre los distintos períodos en la obra de Reich, resulta una buena herramienta para comprender la magnitud y relevancia de los aportes del autor de La revolución sexual. Habría así, tres momentos, tres “tipos de Reich”: el analista y colaborador de Freud[2], el marxista (donde intentó hacer una síntesis entre el marxismo y el psicoanálisis y el científico natural. Este informe posee como fuentes primarias dos obras de Reich propias del período marxista, que abarcaría, según Ollman, el período desde los años 1927 a 1936 (en el año 1927 se afilia al partido comunista tras una sangrienta represión de obreros en huelga y se introduce en la obra de Marx y Engels).
Reich desarrolló como ya se mencionó anteriormente, la teoría de la libido, entendiendo por ella, la existencia de cierta energía sexual cuantificable. Esta energía pugna por ser liberada, gratificada durante la vida en sociedad. Pero si se interponen mecanismos de represión, como por ejemplo la familia coercitiva, el individuo se impregna de una conciencia moral. Así se entabla la lucha entre la libido y la sociedad que pretende negar la sexualidad, entendida por Reich como la vida misma.
Los impulsos sexuales por ser reprimidos, se intensifican, produciendo como resultado la necesidad de aumentar la fuerza moral contra ellos para poder contenerlos. Reich entendía que un individuo sólo puede alcanzar la potencia orgástica (así nombró a la correcta y total liberación de los instintos sexuales), mediante la plena satisfacción genital. Si lo logra –para lo cual su ambiente y específicamente su pareja sexual deben contribuir- se vuelve innecesaria cualquier moral. Los instintos ya saciados no representan ningún peligro. Ya no son amenazas para la sociedad.
Reich expone: “Así pues, está claro que el principio de regulación moral se opone al de autorregulación por la economía sexual”[3]. Por economía sexual entiende una correcta administración de la energía sexual. Una vida que la ponga en marcha, además de mantener sano al individuo, lo inclina a establecer fuertes y duraderos vínculos con su pareja (si ésta está igualmente sana). El sujeto ya no es sometido a la inhibición, no necesita ya de la moralidad para establecer una sociedad.
3.1. Consideraciones de Wilhelm Reich sobre El malestar en la cultura de Sigmund Freud
“La existencia de ésta (se refiere a la cuota de agresividad propia del hombre) que podemos registrar en nosotros mismos y con derecho presuponemos en los demás es el factor que perturba nuestros vínculos con el prójimo y que compele a la cultura a realizar su gasto [de energía]. A raíz de esta hostilidad primaria y recíproca de los seres humanos, la sociedad culta se encuentra bajo una amenaza de disolución. El interés de la comunidad de trabajo no la mantendría cohesionada; en efecto, las pasiones que vienen de lo pulsional son más fuertes que unos intereses racionales. La cultura tiene que movilizarlo todo, para poner límites a las pulsiones agresivas de los seres humanos, para sofrenar mediante formaciones psíquicas reactivas sus exteriorizaciones. De ahí el recurso a métodos destinados a impulsarlos hacia identificaciones y vínculos amorosos de meta inhibida....”[4]
Sobre este argumento gira principalmente la crítica de Reich, quien no obstante, acepta como válida la observación clínica psicoanalítica acerca de la existencia de los instintos antisociales y agresivos en el interior del inconsciente. Pero aclara que esta observación realizada sobre pacientes neuróticos (es decir, la mayor parte de la sociedad occidental) es un visión parcializada de la realidad generada por el contexto social. Según Reich, en el inconsciente existen instintos de exigencias naturales-biológicas, que al ser reprimidas y, por lo tanto, insatisfechas, conlleva a una intensificación de aquellos instintos antisociales y tendencias infantiles de formación secundaria.
En La izquierda freudiana se presenta como una crítica más de Reich a Freud la tesis contradictoria acerca de la relación dialéctica entre la civilización y la represión (donde la misma civilización por su modo de influir en el hombre termina por transformarlo en un ser incapaz de vivir en una sociedad pacífica). Robinson a su vez, no acepta dicha contradicción esté presente en la teoría psicoanalista, sino que señala, que la misma es un aspecto paradójico en la propia realidad del ser humano. Aspecto de complejidad humana que según él, Reich no logra apreciar. En este mismo texto se tiene en mayor consideración aquella crítica a Freud, en donde Reich señala que aquél, generalizó el carácter represivo de la civilización de Occidente, sin tomar en cuenta otros tipos de estructuras de carácter y las distintas formas de comunidad. Al respecto, puede observarse el final del capítulo V de El malestar en la cultura en el cual Freud enuncia que ya en los pueblos primitivos había sometimiento a un jefe o autoridad y que las libertades no eran para todos. Cabría aclarar que esta concepción de Freud sobre el primitivo es, para Reich, propia del comienzo del patriarcado en donde la sociedad originariamente matriarcal-liberal va cediendo paso a la represión, la esclavitud y a la formación de sujetos pasivos que por su misma composición sean incapaces de cualquier iniciativa propia, incapaces de cualquier revolución.
En un marco más general, Reich considera a la primera etapa de la teoría psicoanalítica, como una ciencia revolucionaria que cuestionaba a la cultura dominante y denunciaba las consecuencias nefastas sobre los individuos. Sin embargo, fue debido tanto al gran esfuerzo (y sufrimientos) que necesitó Freud para ser aceptado en el ámbito científico-académico, como también su vejez y estancamiento (al contar con cierto status y reconocimiento), que no pudo mantener su espíritu revolucionario, llegando así a rechazar la teoría del orgasmo por miedo a perder su posición. Sería según Reich, en esta segunda etapa donde el psicoanálisis sufrió un aburguesamiento. Dicho resultado será una de las bases de todas las críticas marxistas y comunistas.
Otro eje fundamental sobre el cual se apoya la crítica de Reich es el aspecto estático invariante, que le atribuye Freud al ser humano y a su estructura social a través de sus teorías sobre el instinto de muerte.
Si el ser humano tenía una tendencia innata al sufrimiento y a la autodestrucción, no era posible ninguna revolución, ni social, ni sexual. Y así, por cierto, lo postula Freud en su texto aquí tratado, donde anticipa que sólo se podrán realizar pequeñas modificaciones pero que una parte del conflicto (aquella que vuelve a la vida insatisfecha en relación directa con el sufrimiento) permanecería por sobre cualquier intento de modificación. Esto sería así tanto en el socialismo como en el capitalismo.
Cierre. Una problemática aún vigente.
En palabras de Robinson:
“Toda la obra de Reich como psicólogo, teórico social y comentarista político apuntaba de manera inevitable hacia una sola conclusión: la necesidad de una revolución que asegurase, de una vez para siempre, los derechos sexuales de los niños y adolescentes […] Fue, en especial, un ardoroso defensor de los derechos sexuales de las mujeres.”[5]
Sin embargo, resulta importante aclarar qué entiende Reich por “revolucionario”: “[…] no significa el uso de la dinamita, sino el de la verdad. […] Significa, una llamada abierta y pública a la conciencia humana sin rodeos ni subterfugios. […] Revolución significa “radical porque va a la raíz de las cosas”.”[6]
Un factor a destacar en estos desarrollos y teorías sostenidas por W.Reich, es el haber ensayado ciertas respuestas posibles a los interrogantes de una época en constante ebullición, tanto en el plano académico como en el económico- socio político y así mismo en el ideológico.
Pues bien, podría uno preguntarse por la trascendencia de abordar la obra de este autor (lejano en el tiempo y muchas veces ignorado) como también, la problemática por él tratada. Es entonces, donde se vislumbra que a pesar de sus intentos, tanto teóricos como prácticos, por hacer conciente al ser humano sobre los intereses de sectores de poder que imponen una conducta, una moral, y una subjetividad que los legitimen; en la actualidad sobreviven muchos (sino todos) los conflictos que movieron su espíritu crítico y observador de lo social.
Sus teorías lejos de haber cerrado la problemática, como él mismo lo considera, sentaron una base para el estudio del ser humano en estrecha relación con su medio (con todo lo que ello implique).
BIBLIOGRAFIA
- FREUD, Sigmund: “El malestar en la cultura” en, Obras completas, 1ª edición, Bs.As., Amorrortu Editores, Vol. XXI, 1976.
- OLLMAN, Bertell y otros: Marx, Reich y Marcuse, Buenos Aires, Editorial Paidos, 1974.
- REICH, Wilhelm: La irrupción de la moral sexual. Estudio de los orígenes del carácter compulsivo de la moral sexual, Editorial Homo Sapiens, Buenos Aires, 1ª edición, 1983.
- REICH, Wilhelm: La revolución sexual, para una estructura de carácter autónoma en el hombre, Barcelona (España), Editorial Planeta De Agostini, 1985.
- ROBINSON, Paul A.: La izquierda freudiana, Reich, Roheim, Marcase, 1ª edición, s.l., Granica Editor, 1971.
[1] Esta obra que fue publicada en 1945, es una revisión del texto del año 1936 La sexualidad en el combate cultural , siendo éste a su vez, una edición aumentada de Madurez sexual, continencia, moral conyugal del año 1930
[2] Aquí recibe el propio apoyo de Freud para formar parte de la sociedad psicoanalítica de Viena. También crea un seminario de terapéutica psicoanalista, del cual luego será el director.
[3] Wilhelm Reich: La revolución sexual. Para una estructura de carácter autónoma del hombre, Barcelona (España) Editorial Planeta- De Agostini, 1985, página 36.
[4] Sigmund Freud: “El malestar en la cultura” , en Obras Completas, 1ª edición, Buenos Aires, Amorrortu Editores, VOL. XXI, 1976, página 109. La primera aclaración entre paréntesis es un agregado para esclarecer el sujeto de la oración.
[5] Paul A. Robinson: La izquierda freudiana. Reich, Roheim, Marcuse.1ª edición, s.l., Granica Editor, 1971, página 51.
[6] Wilhelm Reich: La revolución sexual, para una estructura de carácter autónoma en el hombre, Barcelona (España), Editorial Planeta De Agostini, 1985, página 16. A pesar de que esta aclaración es realizada en el prólogo de la tercera edición (1944), resulta significativa de acuerdo a los desarrollos y a los interrogantes expuestos en la obra.